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¿Las criptomonedas son la solución más económica para enviar dinero?

¿Las criptomonedas son la solución más económica para enviar dinero?

Puede haber muchos y muy variados motivos por los que una persona desee enviar dinero fuera del país en el que reside habitualmente. El más habitual es que se trate de un emigrante que haya venido del extranjero en busca de más calidad de vida; en España, por ejemplo, tenemos contingentes de población muy numerosos procedentes de lugares como Colombia, Venezuela o Argentina. Estos trabajadores acostumbran a mandar cantidades monetarias importantes a familiares y amigos en sus lugares de origen para contribuir al mantenimiento de sus economías; de hecho, en algunos países, esta entrada de divisas se ha convertido en una fuente de ingresos imprescindible para la supervivencia.

 

También puede interesar enviar dinero al extranjero por otros motivos. Una transacción internacional se produce, por ejemplo, cuando compramos algún producto en una página web que esté situada fuera de nuestras fronteras, una actividad cada vez más frecuente con el auge del comercio digital. Las iniciativas de solidaridad entre países en forma de donaciones o préstamos con tipos de interés especialmente bajos también pueden entrar en esta categoría.

 

Aunque la práctica de enviar dinero al exterior cada vez está más extendida, sigue planteando gran cantidad de problemas e inconvenientes que, con los métodos tradicionales, cuesta mucho resolver. Por suerte, hay una alternativa tecnológica que ayuda a solventar buena parte de ellos: las criptomonedas. ¿Quieres saber de qué manera nos pueden ayudar en una tarea tan compleja? ¡Te lo explicamos a lo largo de las próximas líneas!

 

Problemas habituales a la hora de enviar dinero al extranjero

 

Como decimos, enviar dinero fuera de nuestro país es una operación delicada que, potencialmente, puede llenarse de complicaciones que nos hagan pasar un mal rato y nos obliguen a afrontar grandes costes. A continuación vamos a repasar algunos de los puntos más conflictivos con los que nos podemos encontrar:

 

  • El cambio de divisas. Como sabe cualquiera que se haya movido por el mundo, no todos los países utilizan la misma unidad monetaria. Mientras que en España y otras naciones de nuestro entorno pagamos con euros, en Estados Unidos tienen dólares, los británicos aún piensan en libras, y en Sudamérica manejan denominaciones variadas: pesos, bolívares, guaraníes, etcétera. El problema es que el tipo de cambio entre unas y otras normalmente no es fijo, sino que fluctúa en función de la situación política y social de cada territorio. Además, el proceso para hacer estos cambios a veces puede demorarse un cierto tiempo (sobre todo si el país de destino es relativamente exótico y su moneda es difícil de conseguir) y llevar aparejadas tasas en ocasiones bastante grandes.
  • El tiempo necesario. Precisamente, dependiendo de las circunstancias, conseguir determinados tipos de moneda extranjera puede llevar hasta días solamente en concepto de papeleos. Es cierto que existen casas de cambio donde se hace inmediatamente, pero previo pago de la comisión correspondiente. Y por si fuera poco, si hay que hacer esta operación de forma presencial debemos sumar lo que tardemos en llegar al local o la oficina que corresponda (tanto la persona que envíe el dinero como la que lo tenga que recibir) y las esperas y colas que posiblemente nos toque aguantar en el establecimiento.
  • La burocracia. No son pocas las ocasiones en que, por las circunstancias en las que se encuentra el país al que enviamos nuestro dinero, el proceso se complica todavía más de lo previsto. Trámites y más trámites que pueden hacer que nuestro dinero se retrase aún más o incluso que aparezcan sobrecostes insospechados.
  • La seguridad. Enviar dinero al exterior, como estamos viendo, implica una serie de gastos y de procesos que, a menudo, pueden tener lugar a cientos o miles de kilómetros de nosotros. No es difícil llegar a perder el control de la operación y que algún desaprensivo se entrometa para intentar engañarnos y quedarse con todo o parte de nuestro dinero.
  • Los costes. En última instancia, ya que hablamos de moneda, todo se reduce a esto. Tan simple como suena: enviar dinero cuesta dinero. Pero puede costar una cantidad razonable o, por unos u otros motivos, puede dispararse a niveles poco sensatos.   

 

Cómo pueden las criptomonedas ayudarnos a reducir costes al enviar dinero

 

Ante este panorama las criptomonedas como Davies se presentan como una solución muy eficaz para agilizar y abaratar el proceso de enviar dinero fuera de nuestro país. Para entender el porqué, basta con comprender en qué consisten. Las criptomonedas no son otra cosa que monedas virtuales, es decir, divisas que operan únicamente a través de la red, sin soporte físico.

 

Esto significa que no dependen de ninguna entidad pública o privada, ningún gobierno, que las respalde. De hecho están completamente descentralizadas: lo único que determina su valor es la actividad que lleven a cabo con ellas sus usuarios. De ahí que nos podamos permitir el lujo de despreocuparnos sobre la gestión de tal o cual ministerio o de tal o cual banco.

 

Estando en internet, las criptomonedas carecen de los problemas de tiempo y espacio asociados a los soportes físicos. Una transferencia es instantánea: se completa en cuestión de segundos sin importar que el destinatario esté en la misma habitación o en otra punta del planeta. Además, no hay necesidad alguna de acudir a oficinas para que se haga el trámite: uno mismo puede gestionar su dinero desde cualquier lugar con conexión a internet, es decir, desde cualquier sitio donde su teléfono móvil tenga cobertura.

 

En cuanto a la seguridad, la tecnología de cadena de bloques o blockchain convierte a las criptomonedas en una herramienta financiera a prueba de fraudes. El sistema se basa en que todas las operaciones que se hagan con ellas quedan registradas en un bloque de una cadena que está vinculado tanto al anterior como al siguiente, de manera que es imposible modificarlo o borrarlo sin que el resto se vea afectado. Cualquier intercambio que se haga con estas divisas se puede rastrear para garantizar su legitimidad.

 

Todas estas ventajas repercuten en el objetivo final a la hora de enviar dinero: el ahorro de costes. Las criptomonedas son actualmente la solución más eficaz para que tus divisas lleguen rápido, de forma fiable y costándote poco al destino que escojas. Pero además de eso, tienen muchas otras utilidades. Si quieres conocerlas, ¡no dejes de leer nuestro blog, donde te las iremos explicando!