Criptomonedas para combatir el cambio climático




              Desde el lanzamiento de la primera criptomoneda en 2009, Bitcoin ha pasado de ser una propuesta alternativa del modelo tradicional de pagos a la criptomoneda más exitosa del mundo. Desde entonces, se ha generado un amplio ecosistema de monedas virtuales (existen más de 2.500 criptomonedas diferentes).

              De forma paralela a su evolución, han ido surgiendo numerosas preguntas acerca de los usos y aplicaciones de la tecnología blockchain. El crecimiento ha sido persistente. Y ya no hablamos únicamente de cadena de bloques en el sector financiero, sino también en salud, automoción, Administración Pública (AAPP) y hasta en medioambiente.

              El cambio climático se ha convertido en la gran amenaza del siglo XXI, y los mercados se vuelcan para invertir en el desarrollo de las energías renovables. Es el gran reto de los sectores económicos y sociales. Los científicos ya advierten que nuestro futuro como especie depende del modo en que se empleen las energías en los próximos 10 años.

              En este contexto, ¿pueden ser las criptomonedas una alternativa para combatir el cambio climático? Te lo contamos a lo largo de este post.

               

              Iniciativas para frenar la crisis climática

              Arbil, la moneda que pone el CO2 en la cadena digital

              Nos trasladamos a Alemania para abordar una de las mayores iniciativas en criptomonedas que se han puesto en marcha en los últimos tiempos. En un informe del diario Welt de septiembre, se reconoció que ya no es suficiente con centrarse en la reducción de la emisión de CO2 a la atmósfera, sino que también habrá que devolver los gases de efecto invernadero que ya se han emitido a la misma.

              El cercano final de la era de los combustibles fósiles ha dejado una huella de carbono que ha alterado la atmósfera de todo el planeta. La crisis climática ha sido ocasionada entre todos, y las preguntas que ahora nos hacemos son: ¿Podemos hacer algo? ¿Somos lo suficiente inteligentes para encontrar una solución? ¿Y lo bastante colaborativos como para ponerla en marcha?

              Políticos alemanes parecen tener ahora una respuesta con la tecnología blockchain. El Partido Democrático Libre (FDP) ha propuesto “emitir una nueva criptomoneda llamada Arbil a cualquiera que elimine CO2 u otros gases de efecto invernadero”, como señala Cointelegraph. El lema es ‘Poner CO2 en la cadena digital’ y el objetivo es recompensar a todos aquellos que lo retiren de la atmósfera, con la protección activa del clima y la promoción de la innovación.

              ¿Cuál es el valor real de Arbil?

              Esta nueva criptomoneda va a recibir valor en función de la garantía de canjear las monedas por certificados de emisión. “Una moneda Arbil correspondería al valor del certificado de una tonelada de CO2, que actualmente está valorada en 30 USD. El Vicepresidente del Partido, Frank Sitta, dice: “Queremos ponerle precio al CO2 en todo el mundo. Con nuestro concepto de cadena de bloques, los sistemas nacionales de comercio de emisiones pueden combinarse con elegancia”.

              Climatecoin, un proyecto para contribuir en el cambio climático

              El extendido uso de la tecnología blockchain también ha llevado a otras iniciativas de lucha contra el cambio climático. Su filosofía se basa en la idea de que todos podemos aportar nuestro granito de arena, tal y como explica uno de los fundadores y directores de operaciones de este proyecto, Juan Boluda. Pero, qué es ¿Climatecoin?

              Es una plataforma y medida cuyo valor se basa en incentivar a los negocios responsables con el medioambiente a través de “una plataforma que coloca hasta 255 millones de estas divisas y que pueden obtenerse a cambio de ether, una de las principales divisas virtuales junto a bitcoin”.

              Climatecoin se ha constituido como una plataforma abierta a ciudadanos, empresas, gobiernos, instituciones, etc. Su metodología de trabajo se basa en seleccionar proyectos medioambientales que proporcionen un cambio sustancial cuando se haga frente al calentamiento global, sobre todo en sectores de electricidad, agricultura y energías limpias, entre otros.

              Como señala Boluda, “las primeras compañías que optan a ser financiadas se dedican a desarrollar biofuel para aviones, semillas resistentes al calentamiento global y tecnologías de captura de dióxido de carbono para extraerlo de la atmósfera a gran escala”.

              Los climatecoins abren las puertas de la oportunidad al cambio, a comercializar derechos de emisión CO2 y a la democratización con esta tecnología después de alcanzar un acuerdo con Naciones Unidas para su compra, como señala Efe Verde.

              Aunque todavía es pronto para hablar de resultados en el freno del cambio climático con el impulso de las monedas virtuales, los objetivos de esta iniciativa pueden lograrse a través de los tokens.

               

              ¿Qué necesitamos para llevar a la práctica estas iniciativas blockchain?

              Nada de esto tendría sentido si no fuésemos conscientes de la problemática ambiental que existe. Por eso, una de las principales características del Climatecoin es que se dirige a personas concienciadas que quieren aportar algo nuevo para contribuir y superar este desafío mundial.

              El próximo mes de diciembre se celebrará en Madrid la vigesimoquinta Cumbre del Clima, donde el cambio climático constituirá uno de los puntos principales a tratar. El objetivo es preparar el terreno para que los países contribuyan a la lucha contra el cambio climático en el marco del Acuerdo de París.

              En la Cumbre celebrada hace dos años, ya se mencionó la intervención de la tecnología blockchain en el freno del cambio climático. La iniciativa Climatecoins fue presentada en la COP23 celebrada en Bonn (Alemania) para explicar que “el uso de la blockchain en esta área puede facilitar el seguimiento efectivo de los progresos de implantación de programas gubernamentales destinados a combatir el cambio climático, así como el cumplimiento por parte de las empresas de los objetivos declarados”. ¿Nos sorprenderán nuevos proyectos cripto en el próximo encuentro entre países?

               

              Las criptomonedas y el cambio climático: conclusiones

              Aunque originalmente la cadena de bloques fue creada con el fin de almacenar el historial de las transacciones del bitcoin, se le ha visto un gran potencial para aplicarse en otros ámbitos. Esto ha sido posible gracias a las propiedades que ofrece (transparencia, trazabilidad, base de datos distribuida, etc.).

              Algunas noticias que ya nos alertan de estas medidas son: ‘La ONU utilizará blockchain en uno de sus proyectos para combatir el cambio climático’ (Criptotendencia) y ‘¿Cambio climático? Blockchain también tiene la solución’ (Academa Blockchain). Aunque cambio climático y criptomonedas parecen dos realidades distintas, ahora están cada vez más conectadas.

              A diferencia de las redes centralizadas, el blockchain ha sido diseñado para evitar el control monopólico del sistema. Esta tecnología registra las transacciones de manera abierta y permanente, fomentando la transparencia y la seguridad. Sin embargo, la aplicación de las criptomonedas en la lucha contra el cambio climático se enmarca en 2 puntos principales: garantizar la trazabilidad de los productos sostenibles y en línea con los objetivos de la ONU, y automatizar y fortalecer el monitoreo, el reporta y la verificación (MRV) del impacto ambiental de proyectos.