¿Se pueden cobrar impuestos en criptomonedas?




              Parece que este es un planteamiento que está floreciendo en diferentes territorios nacionales, cómo por ejemplo, y con un reciente interés informativo; Venezuela. Este decreto es la decisión de una autoridad, el SENIAT, encargada de dictar la normativa para el pago con criptoactivos. Es una noticia que asombra a muchos y que llega de la mano del portal Cripto Noticias. El gobierno venezolano ya se ha planteado la posibilidad de determinar los hechos imponibles para que se paguen los virtuales por la movilidad de criptoactivos, entre otras monedas, lo que nos hace preguntarnos hacia dónde se dirige el mundo de las monedas virtuales.

               

              Decreto 3.179

               

              Parece que “la medida se tomó con la intención de fortalecer los mecanismos de control impositivo para mejorar la eficiencia en la recaudación de los tributos nacionales”.

              Los sujetos pasivos que realicen operaciones en el Territorio Nacional en moneda extranjera o criptodivisas, autorizadas por la Ley, a través de los Convenios Cambiarios suscritos entre el Ejecutivo Nacional y el Banco Central de Venezuela o mediante Decreto Presidencial, que constituyan hechos imponibles generadores de tributos nacionales, deben determinar y pagar las obligaciones en moneda extranjera o criptodivisas.

              Son las palabras redactadas en este decreto, un lugar que abre las puertas no solo a las criptomonedas como tal, sino al internet del valor y a la tecnología blockchain.

               

              Caminamos hacia el cambio

               

              Pese a que el decreto responde a un contenido normativo reglamentario, es decir, inferior a las leyes, demuestra el reflejo de un auténtico cambio. Las sociedades con más necesidad recaudatoria ya están comenzando a abrir sus puertas al uso de las criptomonedas más allá de cualquier intercambio de valor especulativo. La eficiencia, la sencillez, la mejora en términos cualitativos y cuantitativos del proceso monetario y crediticio harán de los criptoactivos los valores de cambio del mañana. No es casualidad que millones de personas ya las estén utilizando en todo el mundo, pues esto se debe a las ventajas que ofrece para realizar pagos de forma instantánea y sencilla, por la seguridad que aporta la tecnología sobre la que se apoya, porque los costes de cada transacción son mínimos, y porque ningún país ni institución corruptible puede llegar a controlarlas, y porque las identidades de los usuarios son pseudoanónimas.

              Seamos honestos. Como en casi toda acción que llevamos a cabo en nuestra vida, las criptomonedas también conllevan una serie de inconvenientes. Por ejemplo: la dependencia del mundo online y eléctrico para utilizarlas, pues no olvidemos que es una tendencia que nace de internet y la revolución de la “Era de la Información”. También constituye un riesgo el hecho de que el precio esté únicamente fijado por la ley de la oferta y de la demanda. Son problemas que como comunidad creciente deberemos abordar con la mayor brevedad posible.

              Sin embargo, no existen razones profundas, analíticas o económicas por las que tengamos que dejar de invertir en ellas, ya que son una alternativa más en un mundo de consumo libre, sobre todo porque se trata de una manera actualizada de convertirnos en nuestro propio banco y de unirnos al mundo más actual de la financiación. No sé busca ni se pretende desestabilizar países ni ecosistemas económicos, simple y llanamente queremos convertirnos en una opción tangible derivada de una demanda en aumento.

               

              Como conclusión…

               

              Ser los dueños de nuestras propias decisiones es una acción que no tiene precio, y esta es una decisión que nos ponen en bandeja las criptomonedas. ¿Por qué? Hasta el momento, ha sido el único sistema desarrollado capaz de poner en práctica la tecnología blockchain, otorgar la seguridad necesaria en nuestras transacciones, convertirnos en dueños del dinero que manejamos, no perder el control sobre él en manos de terceros, y otorgar la posibilidad de reducir la pobreza financiera.

              Por eso, cada vez son más las aplicaciones que integran esta iniciativa. Primero, fue el pago de una pizza. Después, numerosas empresas se han ido uniendo a su utilización. Ahora, han sido los impuestos en Venezuela, pero ¿qué será de las criptomonedas mañana? ¿Hacia dónde se dirigen? ¿Cómo van a influir en nuestra manera de pagar? ¿Cómo lo van a vivir el resto de países?

              A falta de una respuesta concreta, te animamos a estar al tanto de lo que va sucediendo. 2019 es un año prometedor.